miércoles, diciembre 09, 2015

EL DÍA QUE MURIÓ JOHN LENNON

El pasado ocho de diciembre, se cumplieron 35 años de la desaparición física de John Lennon.
 Lennon murió justo en el momento en el que había dado por terminado su retiro voluntario de más de cinco años y se disponía a regresar con un nuevo disco llamado “Double Fantasy”.
 Su asesinato dejó una estela de dolor y asombro pocas veces vista en el mundo ya que con su muerte, absurda y violenta, terminaba el sueño de ver a los Beatles reunidos una vez mas.
 Lennon fue muchas cosas; desde idealista, humorista, filosofo, a escritor, músico y compositor pero sobre todo era un ser humano normal con sus frustraciones y contradicciones.
 Fue indiscutiblemente el líder de los Beatles porque en definitiva fue quien eligió a quienes lo acompañarían en aquel viaje mágico y misterioso el que se convertiría la Beatlemania.
 Cuando encontró a Yoko Ono, en 1966, Lennon se desligo de su condición de superestrella para concentrarse en la lucha por la paz y fundar una familia.
 En 1980, con su hijo Sean sólidamente establecido, Lennon decidió que era el momento “de regresar”.
 Profundamente inspirado en un viaje que hizo a las islas bermudas, el cantante compuso un puñado de canciones que dibujaban muy bien su tan preciada y anhelada estabilidad familiar.
 El anuncio del regreso de Lennon era reseñada diariamente en las agencia noticiosas de todo el mundo y su rostro comenzaba a adornar las portadas de los diarios y las revistas más prestigiosas del planeta.
  Lamentablemente todo este gran entusiasmo se truncó violentamente la noche del 8 de diciembre de 1980 cuando un desequilibrado mental puso fin a su vida en las puertas de su residencia en la ciudad de nueva york.
En nuestro programa de hoy les narraremos las secuencias de este fatídico día La mañana del ocho de diciembre de 1980 comenzó temprano para John Lennon.
A las 7:30 el Beatle desayuno en uno de sus lugares favoritos como es el Café Fortuna que quedaba a pocas cuadras del edificio Dakota donde residía.
 Después de entregarle al dueño del establecimiento una copia autografiada de su último disco, “Fantasía Doble” John visito una barbería donde le pidió a uno de los empleados que le cortaran el pelo al mejor “estilo de los cincuenta”.
 A las 10.50 a.m el cantante se encontraba nuevamente en su apartamento donde recibió la visita de unos periodistas de una estación radial norteamericana que querían conocer los pormenores de su más reciente trabajo discográfico.
 La entrevista, la última que daría en su vida, rebosaba de humor y optimismo, y TACION RADIALdenotaba una falta absoluta de rencor hacia los otros ex Beatles y su pasado con la agrupación más grande de todos los tiempos. 
 Lennon parecía estar, finalmente en paz, consigo mismo y con su legado musical.
 Mientras tanto, a pocas cuadras de ahí, en una de las habitaciones del hotel Sheraton de Nueva York un individuo llamado Mark David Chapman se preparaba para repetir lo que lo había mantenido ocupado las dos últimas semanas.
 La única diferencia era que ese día, 8 de diciembre de 1980, Chapman estaba resuelto a ejecutar el plan que tantas veces la había ordenado “la gente pequeña” que vivía en su cabeza que no era otro que asesinar a John Lennon.
Mark David Chapman
 Para ello tomo una biblia, una copia del álbum “Double Fantasy” y un revolver calibre 38 que había comprado meses antes en una armería en Hawái.
 Chapman había estado merodeando las residencias Dakota durante tanto tiempo que se había vuelto una cara familiar entre los guardias de seguridad y el personal administrativo del edificio.
Había trabado amistad con un fotógrafo llamado Paul Goresh y con algunas admiradoras de Lennon que se apostaban regularmente en la calle para intentar saludar al ex Beatle.
  En su recorrido hacia las residencias Dakota, Chapman hizo un alto en una librería para comprar un bolígrafo y una copia de la novela “Catcher in the Rye” del recientemente desaparecido autor J.D. Salinger que durante años había estado leyendo y releyendo hasta el punto que se creía una reencarnación de su protagonista, Houlden Coulfield.
 En su cabeza se apostaban unos “hombres pequeños” y unos “hombres grandes” que regían los destinos de su vida.
A un cuarto para las once de la mañana Chapman llego finalmente a las residencias Dakota donde fue cordialmente recibido por el portero.
 Minutos después Lennon salió de un taxi y entró por la puerta principal sin ser visto por Chapman que se encontraba entretenido leyendo su novela recostado en una de las paredes laterales de la propiedad.
Después de almorzar junto a su familia Lennon, se dispuso a recibir a Annie Lievobitz, una fotógrafa de la revista Rolling Stone con la cual tenía  prevista una sesión fotográfica que se prolongó hasta las 3:30 de la tarde.
 El ex Beatle se empeñó en posar desnudo sobre el cuerpo vestido de su esposa, Yoko Ono, sin saber que aquella imagen se convertiría en la caratula del número inmediatamente posterior a su muerte para consternación de todos de sus lectores que simplemente no podían creer que John Lennon ya no se encontraba entre nosotros.

  A un cuarto para las cuatro de la tarde, después de finalizada la sesión fotográfica, Lennon llamo por teléfono  a su tía Mimi en Inglaterra para saludarla y decirle lo entusiasmado que estaba con el lanzamiento de su nuevo disco.
Esa fue la última vez que el músico hablaría con la mujer que lo crio cuando sus padres lo abandonaron cuando tenía apenas cinco años de edad.
 Mimi Smith sobreviviría a su legendario sobrino más de una década y sus últimas palabras antes de morir, insólitamente fueron “hola John
 Mientras tanto, a la salida del edificio Dakota Mark David Chapman, Paul Goresh y las fans esperaban atentos.
 Sabían que Lennon podría salir en cualquier momento porque se percibía una actividad poco común en los alrededores del edificio.
 A las cuatro de la tarde Sean, el único de los esposos Lennon, salió del edificio, acompañado de una criada, y rápidamente fue abordado por Chapman y las dos fanáticas que lograron ver como el futuro asesino de su padre se reclinaba ante el niño para manifestarle lo mucho que admiraba a su progenitor.
Este gesto, frio y premeditado de parte de Chapman, fue objeto de análisis meses después en el juicio que se le siguió por el homicidio de John Lennon
A las 4 y media de la tarde, Lennon junto a su esposa Yoko Ono, tomaron una limosina que lo traslado a los estudios Hit Factory donde lo esperaba el productor Jack Douglas con quien el ex Beatle había estado trabajando las últimas semanas en la grabación de su ultimo álbum y con quien tenía pautada una sesión de mezcla del tema “Walking on Thin Ice” de Yoko Ono.
En ese momento se produce el primer encuentro entre Lennon y su asesino.
 Sonriente, Chapman se acercó al cantante una copia de su álbum “Double Fantasy” y con un bolígrafo en mano le hizo señas para que se lo firmara.
 Lennon accedio de buena gana y es justamente en ese momento cuando suena el click de la cámara del fotógrafo Paul Goresh quien registra para la posteridad la última foto que se conoce de Lennon autografiándole a su asesino una copia de su disco.

 Goresh confesaría luego, que el músico se mostró algo incómodo con la actitud retraída de Chapman y dijo que después de estampar su firma en el álbum lo miro fijamente a los ojos y le pregunto “es todo lo que quieres?”
  A las 8 de la noche, mientras Lennon se encontraba aun ocupado con el productor Jack Douglas en la cabina del estudio Hit Factory, Paul Goresh se despidió cordialmente de Mark David Chapman en la puerta principal del edificio Dakota.
 Chapman, según explico más tarde, se encontraba en ese momento enfrentado dos fuerzas, una maligna y una benigna, que discutían sobre la misión divina de acabar con la vida de Lennon.
 Chapman confesaría también que le había rogado simultáneamente a Dios para que lo ayudara a no dispararle al Beatle y al diablo para que le diera la fuerza para hacerlo.
Mientras tanto a las 10.30 de la noche, Lennon satisfecho, abandona los estudios para irse a comer algo con su mujer.
 En el trayecto al restaurant la pareja decide cambiar de planes y regresar a casa para ver a su pequeño hijo Sean.
  Ahí, en la oscuridad de los lúgubres arcos de piedra de las residencias Dakota, donde Román Polanski filmaria la película de terror “El Bebe de Rosemary” los esperaba Chapman con su mano derecha reposando en el gatillo de su revólver calibre 38.
 A su llegada, como a eso de las 10 y 45 de la noche, los esposos Lennon, deciden cambiar de rutina y bajarse del carro en una esquina frente al central park a unos cincuenta metros de la entrada principal del edificio.
 Lennon venia caminando adelante con una cinta de la canción “Walking on  Thin Ice” en sus manos cuando fue sorprendido por Chapman quien al verlo pasar le susurró en la espalda “Hey Mr.Lennon”.
  Cuando el Beatle volteó, se encontro frente a frente con Mark David Chapman quien a escasos metros de distancia, con las dos manos en su revólver y en posición de combate se preparaba a dispararle a quemarropa.
 Lennon recibió cuatro impactos de bala una de las cuales atravesó su pulmón derecho y destruyo una de sus arterias principales.
 Herido de muerte, el músico logro dar seis pasos para caer tendido en la caseta de vigilancia de las residencias Dakota, donde el guardia, José Perdomo, se apresuró a apretar el botón de emergencia que se comunica la policía.
Entrada de las Res. Dakota N.Y
 Mientras tanto, Chapman, ajeno a toda aquella escena horrible, se quitó el abrigo y lo lanzó en la acera junto a el arma asesina y su copia autografiada del álbum Double Fantasy para luego recostarse en una de las paredes del edificio a continuar su lectura del libro Catcher In The Rye como si nada estuviese ocurriendo.
 Pocos minutos después llego una patrulla de la policía con dos agentes quienes rápidamente tomaron control del asunto y esposaron a Chapman quien, sin mostrar ningún tipo de resistencia, le pidió a los uniformados “que no le hicieran daño y que estaba  muy apenado por causarles tantas molestias”
Mientras todo este trágico episodio ocurría, Jay Hastings otro de los guardias de seguridad del Dakota, decidio acercarse al cuerpo ensangrentado de Lennon para darle fuerzas y susurrarle “está bien John, vas a estar bien”.
 Minutos después, otra patrulla llego al lugar con los oficiales Bill Gamble y James Moran quienes al percatarse que sus dos colegas tenían controlada la situación corrieron a lugar donde yacía Lennon quien para ese momento era tan solo otra víctima del hampa común.
 Gamble, en contra de los deseos deYoko Ono, volteo el cuerpo de Lennon para poder apreciar la magnitud de las heridas y entonces, para  constatar si estaba consciente, le pregunto su nombre.
 El músico adolorido logro reunir el último halo de fuerza que le quedaba y respondió “soy John Lennon”. Esas fueron sus últimas palabras.
 El agente comprendió inmediatamente que se encontraba frente al cuerpo agonizante de una de las estrellas más grandes del mundo y consciente que el tiempo se le agotaba decidió no esperar la ambulancia y cargar al ex Beatle a la parte trasera de la patrulla
 Durante el trayecto de tres minutos al hospital Roosevelt de nueva york uno de los efectivos llamo a la sala de emergencia para que prepararan una camilla.
 Lennon llego a la clínica a las 10.50 de la noche y fue llevado rápidamente a la emergencia donde fue intervenido por un equipo de siete médicos cirujanos quienes a pesar de todos los esfuerzos no pudieron salvarle la vida al Beatle quien había perdido más del ochenta por ciento de su capacidad sanguínea.
 John Lennon, uno de los músicos más grandes e influyentes de la humanidad, fue declarado muerto a las 11.07 de la noche del día 8 de Diciembre de 1980.Tenía 40 años de edad.
La noticia de la muerte de Lennon se propago con gran rapidez esa noche.
 La primicia la dio el comentarista deportivo Howard Cosell en su programa Monday Night Football.
 Inmediatamente después miles de personas, entre las que se encontraba una prometedora cantante llamada Madonna, se congregaron en las puertas del edificio Dakota mientras una  desconsolada Yoko Ono, incrédula ante el horror vivido, lloraba y se lamentaba en la sala de espera del hospital y se resistía creer que su esposo estuviese muerto.
 En la caseta de vigilancia de las residencias Dakota, José Perdomo y Jay Hasting recolectaban en una bolsa los objetos que dejo caer el músico cuando cayó herido de muerte entre los que se encontraban la cinta original de la canción “Walking On Thin Ice” y unos lentes con los vidrios quebrados y ensangrentados, cuya imagen terrible y absurda, utilizaría Yoko meses después para la adornar la portada de su siguiente disco llamado “Season of Glasses”

El 8 de diciembre el mundo pareció detenerse.
 Mientras la noticia de la muerte de Lennon se propagaba a través de los medios noticiosos internacionales, de regreso a su apartamento, Yoko Ono, hizo tres llamadas internacionales; una a la tía Mimi Smith, otra a Neil Aspinall Director de Apple Records y la última a Paul McCartney.
 El cuerpo sin vida de John Lennon fue cremado en el Hartsdale Crematorium de Nueva York. Unos empleados de la morgue cometieron el atroz  gesto de vender tres fotos de su cadáver a un periódico por 10.000 dólares cada una.
 Su muerte trascendió todas las fronteras y fue objeto de mención por parte de estadistas, músicos, jefes de estado de todo el planeta quienes lamentaron profundamente su deceso.
 En los EEUU todas las banderas del país fueron izadas a media asta en señal de duelo mientras que en Inglaterra reinaba una sombra de confusión y tristeza.
 Aquella noche en Nueva York comenzó a nevar tímidamente y en una juguetería, a pocas cuadras del edifico donde vivía Lennon, se formó una capa de hielo que fue aprovechada por un transeúnte para escribir en la vitrina “te echaremos de menos John””
 Y es que definitivamente ese día, como escribió una vez el periodista Ray Coleman en su biografía de Lennon, “una pequeña luz se apagó para siempre pero su espíritu y música brillaran por siempre””
Existe una sombra de misterio en la vida de Lennon en torno al número 9 del cual el músico no era del todo ajeno
 John Lennon nació el 9 de octubre de 1940 en la ciudad Liverpool que tiene nueva letras y vivía en el número 9 de Newcastle Road con sus padres.
 Su hijo Sean, nació el mismo día pero en 1975.
Brian Epstein vio a los Beatles por primera vez el 9 de Noviembre de 1961 y aseguro su contrato disquero con el sello EMI el 9 de mayo de 1962.
 El primer sencillo del cuarteto, Love Me Do, fue editado bajo las siglas R4949.
 Los Beatles tocaron por primera vez en el Cavern Club de Liverpool el 9 de Febrero de 1960
 Lennon viajaba todos los días a su colegio en el autobús número 72 de Liverpool cuyos dígitos sumados arrojan el número 9.
Una de las primeras canciones que compuso junto a Paul McCartney la llamaron “uno después del nueve cero nueve” y la escribieron en un apartamento donde vivía Lennon con Stuart Sutcliffe ubicado en el número 126 de la calle panorama de Liverpool cuyas cifras sumadas también arrojan el número 9.
 Por su parte el apellido McCartney, con quien Lennon compartiría prácticamente  éxito tiene de  nueve letras.
 Los Beatles hicieron su debut en el show de Ed Sullivan el 9 de febrero de 1964
 Lennon conoció a Yoko Ono el 9 de Noviembre de 1966 y el edificio Dakota donde Vivian, queda en la calle 72 West de Nueva York cifras éstas que sumadas también dan el número 9.

 Antes de mudarse a nueva york, Lennon le vendió su casa en Inglaterra a Ringo el 9 de septiembre de 1973.
 Cuando murió en manos de un psicópata a las 10.59 de la noche del 8 de diciembre de 1980 en Nueva York, las cinco horas de diferencia con Inglaterra hacían ver que su muerte se produjo la mañana del 9 de diciembre.
Su cuerpo fue llevado al hospital Roosevelt de Nueva York que queda en la avenida número nueve  de manhattan donde murió

Para finalizar este breve recuento de aquel trágico día solo nos basta recordar unas palabras que pronuncio Lennon poco antes de morir cuando dijo:no le temo a la muerte porque no creo en ella, en realidad la veo más como salir de un carro para entrar en otro”


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